CAMBIO CLIMÁTICO: ES HORA DE ENFRENTAR EL PROBLEMA

Creo que la mayoría de nosotros somos al menos conscientes del cambio climático. Seguramente ahora todos entendemos que los combustibles fósiles están contaminando la atmósfera y que debemos reducir nuestra huella de carbono para proteger a las generaciones venideras. Los responsables de formular políticas han creado conciencia sobre este problema apremiante a lo largo de los años, atrayendo la atención pública y suscitando apoyo ambiental. Por supuesto, esto solo ha causado más frustración cuando las acciones políticas y climáticas no se han llevado a cabo. También ha hecho, sin duda alguna, que los civiles salgan a protestar a las calles a medida que la crisis ecológica aumenta. Ahora que la “Rebelión contra la Extinción” (Extinction Rebellion) cuadruplicó su apoyo durante las vacaciones de Semana Santa, el reciente documental sobre el cambio climático de Sir David Attenborough no podría haber llegado en mejor momento.

El documental de una hora de duración, sombrío y directo en su descripción del mundo actual y hacia dónde se dirige, explica de forma aleccionadora el daño que ya se ha hecho. A medida que Attenborough presenta las implicaciones del calentamiento global para nuestro planeta, cada revelación cobra más fuerza con un mensaje claro en todo momento. Tenemos que hacer cambios, y tenemos que hacerlos rápido. Los bosques han absorbido un tercio de nuestras emisiones, el nivel del mar ha aumentado 20 cm en los últimos 100 años y nos estamos acercando a umbrales de activación que nos llevarán a un punto sin retorno. No es posible entender que sigamos quemando combustibles fósiles y continuemos con este ciclo de negación ahora que hay tantos recursos y tecnologías disponibles para hacer una transición hacia una economía más limpia.

Chris Stark, Director General del Comité de Cambio Climático reiteró la necesidad de alejar nuestros sistemas de energía de los combustibles fósiles que producen emisiones de efecto invernadero. Declaró que “los costes de la acción no son nada comparados con los costes de la inacción”. Con la rápida disminución de los precios de las energías renovables y el desarrollo de tecnologías innovadoras, tenemos los conocimientos necesarios para evitar que se sigan produciendo daños.

En mis artículos anteriores ya he demostrado mi apoyo a las observaciones recogidas en el último Informe de vivienda del Comité de Cambio Climático. El informe coincide con la política de NIBE de desarrollar un mercado viable de bombas de calor. Los dos informes exponen la importancia de preparar las viviendas nuevas para cambios futuros y recomiendan una política que garantice que las viviendas nuevas no se conecten a la red de gas.

Es posible que el público haya quedado desconcertado con las estadísticas de emisiones presentadas en el documental, donde se atribuye un 25% a la calefacción. Desafortunadamente, esto no fue una sorpresa para mí. Estas estadísticas han sido la fuerza impulsora de NIBE en sus campañas para ofrecer soluciones de bombas de calor bajas en carbono a los consumidores. Estas estadísticas solo confirman lo importante que es tener hogares más eficientes para poder preservar el mundo natural para las generaciones futuras.

Una vez más, insto al Gobierno a que inicie la transición de los combustibles fósiles en estos hogares a principios de 2020 para evitar más daños. A medida que avanzamos hacia la eliminación gradual de los combustibles fósiles, resulta prometedor ver que Gran Bretaña rompió su récord de energía libre de carbón durante el fin de semana de Semana Santa, superando el récord anterior de 76 horas y 10 minutos con más de 90 horas el lunes por la tarde.

Sin embargo, si queremos seguir avanzado tenemos que ir más lejos y reducir nuestra dependencia de todos los combustibles fósiles, incluidos aquellos que utilizamos para calentar nuestros hogares. Con la presión pública adicional a medida que más y más personas se involucran en la cuestión del cambio climático, tal vez el Gobierno haga lo que es necesario hacer. Esta presión coincide con los objetivos legalmente vinculantes que nos exigen reducir las emisiones a la mitad hacia 2030 y llegar a cero emisiones en 2050. Sin embargo, con una emisión de 6,8 toneladas de gases de efecto invernadero por persona en el Reino Unido durante el año pasado, ciertamente aún nos queda un largo camino por recorrer.

No hay ninguna duda. Nuestro mundo se está calentando cada vez más y lo seguirá haciendo a menos que nosotros cambiemos nuestra forma de vivir. Considerando que gran parte de nuestras emisiones se almacena en los árboles y los océanos, ¿durante cuánto tiempo más podremos aguantar la muerte de los corales o la deforestación a gran escala que añade CO2 a la atmósfera? Si los incendios forestales descontrolados, la expansión de los océanos, el derretimiento de los hielos, el aumento del nivel del mar o la desaparición de los humedales no provocan el cambio que se necesita, no puedo evitar preguntarme qué ocurrirá.


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